Puerta cortafuegos. Un elemento de protección indispensable.
Instalar una puerta cortafuegos en cualquier tipo de construcción es clave para aumentar la seguridad tanto a nivel personal como material.
Desde edificios comunitarios, hasta viviendas particulares o cualquier tipo de negocio.
Su instalación no solo es obligatoria en gran parte de los casos, sino que debe ser una inversión en tranquilidad y protección.
Por eso, te vamos a hablar de los distintos tipos, cuándo es obligatorio su uso y claves para escoger la correcta, entre otros muchos detalles.
Y es que, si estás leyendo este artículo, probablemente estés en busca de uno de estos elementos de protección.
¿Qué son las puertas cortafuegos?
Las puertas cortafuego son un tipo de dispositivo de protección pasiva contra el fuego.
Están diseñadas para impedir que las llamas y el humo de propaguen al resto de espacios de cualquier construcción.
Es decir, funcionan como una barrera que no solo facilita la evacuación, sino que protege vidas y además reducen los daños materiales.
Su fabricación se realiza con materiales resistentes como el acero, la madera tratada o vidrio especial.
Se instalan en puntos estratégicos de los edificios como: salidas de emergencia, pasillos comunes o zonas de garajes.
De esa manera, se garantiza una buena segmentación.
Es decir, divide los espacios en sectores estancos, lo que permite limitar el avance del fuego.
Pero…¿Cuáles son sus características principales?
Vamos a verlas.
- Resistencia al fuego (con distintas clasificaciones que veremos más adelante).
- Materiales ignífugos.
- En la mayoría de los casos, cierre automático para garantizar que siempre estén cerradas.
- Certificaciones obligatorias.
Tipos de puertas cortafuego.
Catalogar las puertas de seguridad contra incendios no es una tarea sencilla debido a hay muchas opciones diferentes y de distintas clases.
Ahora bien, para que tengas la información más completa y así tener una idea global, hemos decidido clasificarlas de la siguiente manera:
Según la resistencia al fuego.
En este punto se clasifican las puertas antifuego según los minutos que son capaces de soportar el fuego sin que la integridad se vea comprometida y sin que pierda su aislamiento térmico.
Esta clasificación está regulada por la UNE-EN 13501 y cuenta con unas siglas y después con el tiempo de resistencia.
Así pues, las clasificaciones más habituales son:
- EI2 30: Resistencia de 30 minutos.
- EI2 60: Resistencia de 60 minutos.
- EI2 90: Resistencia de 90 minutos.
- EI2 120: Resistencia de 120 minutos.
Según los materiales de fabricación.
Seguramente te venga a la cabeza la puerta cortafuegos clásica, de color gris y metálica.
Pero más allá de ella, hay otras opciones que debes contemplar.
Las más comunes son:
Puertas metálicas cortafuegos.
Fabricadas en su mayoría con acero galvanizado. Su alta resistencia y durabilidad están fuera de toda duda.
Puertas de madera cortafuegos.
Cuentan con revestimientos de madera tratada para ser ignífugas y resistentes a las llamas.
Eso sí, por dentro tienen acero y materiales aislantes muy resistentes.
Aportan valor estético, funcionalidad y resistencia.
Puertas cortafuegos vidriadas.
Existen también puertas de vidrio preparadas para soportar el fuego. Y no hablamos de que tengan algún componente de vidrio únicamente como un ojo de buey, sino que la propia puerta es de este material.
Van acompañadas de una estructura de acero y normalmente se instalan en comercios o grandes superficies.
Pueden contar con una o dos hojas de vidrio y son muy resistentes.
Huelga decir que la elección de cualquiera de estos tres materiales dependerá de las necesidades específicas de cada proyecto.
Según diseño y apertura.
Otro dato importante es que existen muchos tipos de aperturas para las puertas antifuego.
Es muy importante escoger el correcto ya que cada arquitectura tiene sus propias necesidades.
La clave está en adaptarse a las características del espacio y las necesidades de evacuación.
En este caso, nos encontramos con distintas aperturas que segmentamos en:
Batientes.
Las puertas cortafuegos batientes son las más habituales en edificios residenciales y viviendas y también en comercios.
Eso se debe a que tienen un diseño funcional, son muy versátiles y fáciles de instalar.
Se caracterizan por abrir hacia un lado gracias a un sistema de bisagras.
En definitiva, son como el 90% de las puertas que nos encontramos en cualquier lugar.
Además, existen modelos con una sola hoja indicadas para pasillos estrechos o accesos más pequeños y otras de dos hojas para espacios más amplios.
También, al ser una de las puertas más extendidas, existen multitud de modelos distintos con acabados, texturas y colores variados.
Aparte, puedes acceder a distintos cierres como el automático para asegurar que la puerta permanezca siempre bien cerrada.
Corredera.
Una puerta cortafuegos corredera es aquella que se desplaza horizontalmente gracias a unas guías instaladas en la parte superior de la construcción.
Gracias a los rieles, la puerta de desliza de manera suave y controlada.
Se suelen instalar en espacios reducidos ya que no necesitan ocupar más áreas de lo necesario al abrirse.
Pueden ser manuales pero que se cierren automáticamente por contrapeso o bien con la ayuda de un motor.
Por otra parte, también están enfocadas a grandes espacios, sobre todo indicadas en naves o almacenes. De ahí su versatilidad.
Y es que pueden tener dimensiones reducidas, o ser portones de gran tamaño capaces de contener el fuego en grandes áreas.
Aparte, su diseño es compacto (al margen de su tamaño) y la seguridad que aportan está más que garantizada.
Guillotina.
Existen también las puertas contra incendios de tipo guillotina cuya apertura y cierre va en forma vertical.
No son las más habituales, pero suponen un gran avance en aquellos espacios con grandes huecos verticales.
Funcionan gracias a un sistema de contrapesos que puede ser motorizado o manual y necesitan un mantenimiento técnico.
Su construcción es robusta y están indicadas para entornos industriales exigentes.
Enrollables.
Por último, cabe destacar la existencia de las puertas cortafuego enrollables.
Son similares a una gran persiana y la propia puerta se enrolla en un tambor superior cuando está abierta.
Enfocadas a grandes espacios y entornos logísticos y comerciales.
Se fabrican con láminas de acero galvanizado y son muy robustas y resistentes.
Cuentan con sistemas de activación automático e incluso se pueden aplicar funciones adicionales como sistemas de detección de humo o de fuego para un cierre rápido y seguro.
Según el uso y la ubicación.
Como hemos visto, una puerta cortafuegos debe estar adaptada al lugar donde se va a instalar.
Y es por ello que, según el lugar, conviene poner unas u otras para asegurarnos de tener la opción más apta según el uso y ubicación.
Por eso, vamos a ver cuáles son las puertas más recomendadas en determinados lugares.
Zonas residenciales:
Tanto edificios como residenciales como viviendas unifamiliares deben estar protegidas, de eso no hay duda.
Y para ello, las puertas más recomendadas son las batientes decorativas.
Gracias a ellas podremos tener un elemento de protección sin tener que renunciar a la estética.
Según las necesidades, se pueden escoger las distintas opciones El para su resistencia en cuanto a tiempo.
Zonas industriales:
Normalmente, en estos lugares se necesitan cubrir grandes zonas y su resistencia al fuego debe ser mayor
Almacenes, fábricas o naves tienen que contar ya no solo con una buena protección, sino con sistemas cómodos para permitir el acceso de vehículos o máquinas.
Por eso, las puertas correderas o enrollables son las más eficientes en estos lugares.
Aparte, las puertas cortafuegos ei2 para almacenes industriales deben tener una gran resistencia, por lo que nos encontraremos con opciones a partir de EI2 90 o EI2 120.
Zonas comerciales:
Los comercios y negocios en general que tengan un alto tránsito de personas deben contar con medidas de seguridad como la que estamos tratando en este artículo.
En este caso, tendrán que contar con salidas de emergencias que garanticen una evacuación rápida y eficaz.
Pero claro, tampoco se querrá perder la estética.
Y es por eso que las puertas batientes y vidriadas son de las mejores opciones.
Sobre todo, por la facilidad de apertura y que todo el mundo está familiarizado con este tipo.
Porque puede parecerte obvio, pero cuando se está en una situación de peligro o estrés, cualquier elemento que no conozcamos puede ser una trampa.
Y una puerta batiente no suele serlo gracias a que todos la conocemos.
Y más allá del tipo, también se recomiendan en muchas zonas que sean vidriadas o con un ojo de buey por donde podamos ver.
Así observaremos el terreno y sabremos mejor cómo escapar o en qué dirección.
Centros sanitarios.
Aquí la opción es muy clara: puertas cortafuegos antibacteriales.
Son esenciales para muchas zonas de cualquier centro hospitalario o sanitario, ya que no solo nos protegen contra el fuego o humo, sino también de agentes patógenos.
En este caso, la apertura debe ser la batiente.
Centros logísticos y aeropuertos.
Debido al alto tráfico, normas de seguridad y grandes espacios, en estos lugares se suelen instalar las puertas enrollables o de guillotina.
El motivo es que son capaces de cubrir esos grandes huecos verticales u horizontales y funcionar de manera autónoma y segura.
Garajes y aparcamientos.
Como todos sabemos, estas zonas son bastante delicadas.
Tanto si son en lugares comunitarios como privados.
Por eso, lo suyo es tener en las zonas de acceso desde el exterior o si es parking comunitario en plaza cerrada, puertas enrollables.
Internamente y para acceder a las viviendas, lo mejor será poner puertas batientes.
Según cierre.
Existen muchos tipos de cierres y aperturas de la propia puerta (las que son manuales) que también hay que tener en cuenta.
Veamos algunas:
- Manilla. Es la apertura tradicional. Fácil de usar y común en puertas batientes residenciales y comerciales.
- Pomo. Mecanismo giratorio sencillo para abrir la puerta, utilizado en zonas donde no se necesita una salida rápida.
- Barra antipánico. Está diseñada para salidas de emergencia. Permite abrir la puerta con un empuje. Es ideal para pasillos y salidas principales.
- Tirador. Accesorio utilizado en puertas correderas o enrollables. Facilita el movimiento manual cuando no hay sistema automático.
- Cerraduras multipunto. Ofrecen mayor seguridad bloqueando la puerta en varios puntos. Recomendadas en zonas críticas.
Según características adicionales.
Por último, vamos a completar este punto con algunas opciones adicionales que pueden tener estas puertas.
- Propiedades antibacterianas. Van tratadas con unos revestimientos especiales que previenen la proliferación de bacterias.
- Tipos de cierre. Pueden ser automáticos ya sea hidráulicos o con muelle. También motorizados que pueden llevar sensores o por gravedad que cuenten con contrapesos (poco habituales en la actualidad).
- Mejoradas con aislamiento. Muchas puertas cuentan materiales aislantes tanto térmicos como acústicos para mejorar el confort y aumentar la protección.
Cómo elegir la puerta cortafuegos adecuada.
En muchas ocasiones, nos preguntamos ¿qué puerta cortafuegos necesito según mi edificio?
Aquí van algunos consejos para que puedas tomar la decisión adecuada.
Evaluar espacio y uso.
Lo primero que tienes que valorar es dónde se van a tener que instalar tus puertas ignífugas o resistentes al fuego.
Si por ejemplo es en una vivienda unifamiliar con distintos accesos al exterior, o un edificio de viviendas, lo suyo es que escojas las batientes y decorativas como indicamos arriba.
Si son zonas de riesgo, entonces determinar cuál se adapta más.
Cumplimiento normativo.
Aunque lo veremos en el siguiente punto, tienes que ser consciente de que si hay obligación de instalar puertas cortafuegos certificadas, tienen que cumplir con la norma UNE-EN 1634-1 y que tengan el Marcado CE.
Sistema de cierre.
Para lugares de baja afluencia, puedes poner cualquier sistema de cierre, pero el más habitual es el de manilla.
En caso de ser zonas muy concurridas, las barras antipánico son la opción más segura.
Tipo de apertura.
Esto también lo hemos comentado antes.
Si las puertas van a ir en viviendas, comercios o centros médicos, lo suyo es que sean manuales y batientes.
En los centros logísticos será necesario en muchos casos automatismos y aperturas en guillotina u horizontal.
Normativas y certificaciones.
Por último, creemos que es importante mencionar las normativas de puertas cortafuegos.
Y es que en España son obligatorias en ciertas zonas de edificios, comercios, industrias y garajes.
Su instalación está regulada por el Código Técnico de Edificación (CTE) y otras normativas.
Se hace para evitar la propagación del fuego y proteger las vías de evacuación y siguen las siguientes normativas:
- NE-EN 1634-1: es la que establece los ensayos de resistencia al fuego y certifica la capacidad de las puertas para evitar la propagación de llamas y calor.
- UNE-EN 13501-2: clasifica las puertas según su integridad estructural (E) y aislamiento térmico (I).
- Marcado CE: Obligatorio para puertas comercializadas en la UE desde 2019. Dicho marcado garantiza el cumplimiento de los estándares europeos de fabricación, seguridad y durabilidad.
- Reglamento RIPCI: obliga al mantenimiento anual de las puertas para asegurar su correcto funcionamiento. Se revisan: cierres automáticos, sellos, bisagras, etc.
Conclusión.
La instalación de puertas cortafuegos no solo es una obligación en muchos casos, sino que es un acto que forma parte del sentido común.
Lo único que tienes que hacer es revisar la normativa (si es que tienes que instalarlas sí o sí) o tener en cuenta toda la información que te hemos dado y adquirir las elegidas.
Recuerda que el diseño no está reñido con la seguridad.
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