Aislar ventanas del frío. Problemas y soluciones.
¿Cada año, cuando llega el invierno, te planteas aislar las ventanas del frío?
Probablemente sea porque, en cuanto sopla algo de viento, notas una desagradable corriente de aire en el interior de tu propia vivienda.
O porque gastas cientos de euros en calefacción y, aun así, la casa no termina de calentarse. Incluso puede que notes algunas habitaciones mucho más frías que otras.
Y es que una ventana mal aislada puede convertirse en uno de los mayores enemigos del confort térmico de una vivienda, tanto en invierno como en verano.
Pero ojo, no todas las ventanas pierden calor por el mismo motivo.
El problema puede estar en las juntas, en los burletes, en el cristal o incluso en el cajón de la persiana.
Por eso, antes de buscar una solución, es fundamental identificar dónde está el problema.
En este artículo te enseñamos a detectar por dónde entra el frío, qué puedes hacer para evitarlo y qué productos te ayudarán a mejorar el aislamiento de tus ventanas sin necesidad de sustituirlas.
Vamos a ello.
Por qué una ventana deja pasar el frío.
Para aislar las ventanas del frío de forma eficaz, no se trata de aplicar cualquier solución, sino de actuar sobre aquello que está fallando.
Y es que una ventana puede perder calor por diferentes motivos.
En ocasiones, el problema se debe a pequeños desperfectos que tienen fácil solución.
Otras veces, es el propio material de la ventana el que no ofrece un aislamiento térmico adecuado.
Veamos cuáles son las causas más habituales y qué conviene revisar en cada caso.
Juntas del marco agrietadas o despegadas.
Las juntas que sellan la unión entre el marco de la ventana y la pared pueden deteriorarse con el paso del tiempo.
Los cambios de temperatura, los movimientos de los materiales y la exposición a la intemperie pueden provocar que el sellador se agriete o se despegue.
Cuando esto ocurre, aparecen pequeñas aberturas por las que puede entrar aire frío y escaparse parte del calor de la vivienda. En algunos casos, también pueden producirse filtraciones de agua cuando llueve.
Por eso, conviene revisar el perímetro de la ventana y prestar especial atención a las zonas donde el sellador presente grietas, separaciones o haya perdido adherencia.
Burletes gastados o inexistentes.
Los burletes son elementos de sellado que se colocan entre la hoja de la ventana y el marco para evitar que entre aire cuando está cerrada.
Con el paso del tiempo, pueden perder elasticidad, deformarse o desprenderse, dejando pequeñas rendijas por las que entra el frío.
Este problema también puede darse en ventanas antiguas que carecen de burletes o cuyos sistemas de cierre no garantizan una buena estanqueidad.
Hojas que no cierran ajustadas.
Con el uso y el paso del tiempo, las bisagras y otros mecanismos de cierre de una ventana pueden desajustarse, impidiendo que la hoja encaje correctamente en el marco.
Como consecuencia, pueden quedar pequeñas separaciones por las que entra aire del exterior, aunque la ventana parezca estar completamente cerrada.
Una señal habitual de este problema es que la hoja roce el marco, cueste cerrarla o haya que ejercer más fuerza de lo normal para accionar la manilla.
Cristal simple.
Las ventanas con cristal simple, es decir, con una sola lámina de vidrio, ofrecen un aislamiento térmico limitado al carecer de la cámara aislante que incorpora el doble acristalamiento.
Esto facilita la pérdida de calor hacia el exterior durante el invierno, aunque la ventana esté perfectamente cerrada.
Además, la superficie interior del cristal puede enfriarse considerablemente, provocando sensación de frío y favoreciendo la aparición de condensación.
Cajón de persiana sin aislar.
El cajón de la persiana, es decir, el compartimento situado sobre la ventana donde se enrolla la persiana, también puede ser un punto importante de pérdida de calor. De hecho, el IDAE recomienda revisarlo.
Si no cuenta con un aislamiento adecuado, el frío puede transmitirse a través de sus paredes. Además, si presenta rendijas o un sellado deficiente, pueden producirse filtraciones de aire del exterior.
Este problema es especialmente frecuente en instalaciones antiguas y puede pasar desapercibido, ya que solemos prestar más atención al cristal y al marco de la ventana.
Marcos de aluminio sin rotura de puente térmico.
El aluminio es un buen conductor térmico entre el exterior y el interior. Por eso, cuando hace frío fuera, los marcos de aluminio sin rotura de puente térmico pueden enfriarse considerablemente por su cara interior.
Esto provoca una sensación de frío cerca de la ventana, aunque esté perfectamente cerrada, y puede favorecer la aparición de condensación.
Cómo comprobar por dónde entra el frío.
Antes de comprar materiales para aislar las ventanas, conviene comprobar si el problema está en una filtración de aire o en el escaso aislamiento del cristal o del marco.
Para averiguarlo, puedes realizar estas sencillas comprobaciones:
- Revisa las juntas del marco. Busca grietas, separaciones o zonas donde el sellador se haya despegado de la pared.
- Localiza posibles corrientes de aire. Con la ventana cerrada y preferiblemente cuando haga viento, acerca una tira de papel de seda a las juntas, al encuentro entre la hoja y el marco y al cajón de la persiana. Si se mueve de forma repetida, puede haber una filtración.
- Comprueba el cierre de la ventana. En ventanas abatibles u oscilobatientes, coloca un folio entre la hoja y el marco y ciérrala. Si puedes retirarlo sin apenas resistencia, podría existir un problema de ajuste o de estanqueidad. Repite la prueba en varios puntos.
- Observa el cristal y el marco. Si no detectas corrientes de aire, pero notas mucho frío al acercarte, el problema podría estar en su aislamiento térmico y no en una rendija.
Estas comprobaciones son orientativas, pero te ayudarán a identificar por dónde empezar antes de elegir una solución.
Cómo aislar una ventana según el problema.
Una vez identificado el origen del problema, llega el momento de ponerle solución. Dependiendo de por dónde entre el frío, será necesario utilizar unos materiales u otros.
A continuación, te explicamos qué puedes hacer en cada caso para mejorar el aislamiento de tus ventanas sin necesidad de sustituirlas.
Sellar el marco entre el marco y la pared.
Si has detectado grietas o separaciones entre el marco de la ventana y la pared, reparar el sellado puede ayudarte a evitar las filtraciones de aire frío.
Para hacerlo, sigue estos pasos:
- Revisa las juntas accesibles y localiza las zonas donde el sellador esté agrietado o despegado.
- Retira el sellador deteriorado y limpia y seca bien la superficie.
- Aplica un sellador elástico adecuado para los materiales de la ventana, siguiendo las instrucciones del fabricante.
- Alisa el cordón de sellado para conseguir un acabado uniforme y continuo.
Para este trabajo puedes utilizar productos como Sika Seal 174, una silicona neutra indicada específicamente para el sellado de marcos de puertas y ventanas, tanto en interiores como en exteriores.
Importante: si el problema está en el sellado exterior y no puedes acceder a él de forma segura, recurre a un profesional. Sellar únicamente por dentro no siempre solucionará una filtración procedente del exterior.
Recuerda también que nunca debes tapar los orificios de drenaje de la ventana.
Cambiar o añadir burletes.
Si la ventana cierra correctamente, pero sigue entrando aire entre la hoja y el marco, comprueba el estado de los burletes. Si están agrietados, deformados o han perdido elasticidad, puede ser necesario sustituirlos.
Para hacerlo:
- Retira los burletes deteriorados y busca un recambio compatible con el perfil de tu ventana.
- Limpia y seca la superficie antes de instalar los nuevos.
- Coloca los burletes siguiendo las indicaciones del fabricante y comprueba que la ventana abre y cierra sin dificultad.
Ojo, si la hoja roza el marco, está descolgada o cuesta cerrar la ventana, el problema podría estar en los herrajes. En ese caso, añadir burletes no solucionará el desajuste e incluso podría dificultar el cierre.
Ajustar los herrajes de la hoja.
Si la hoja de la ventana roza el marco, está descolgada o no cierra correctamente, puede que los herrajes necesiten un ajuste.
Estos mecanismos, que incluyen las bisagras y los elementos de cierre, permiten regular la posición de la hoja y, en determinados modelos, la presión que ejerce contra el marco.
¿Cómo solucionar el problema?
- Comprueba que no haya suciedad u obstáculos que impidan cerrar correctamente la ventana.
- Revisa las bisagras y los mecanismos de cierre para detectar piezas flojas, dañadas o desgastadas.
- Consulta las instrucciones del fabricante, ya que los puntos de regulación y el procedimiento varían según el sistema instalado.
Si no conoces el mecanismo o la hoja está muy desajustada, lo más recomendable es acudir a un profesional. Manipular los herrajes incorrectamente puede empeorar el problema o comprometer la seguridad de la ventana.
Láminas aislantes y cortinas térmicas para el cristal.
Si el frío procede del cristal y no de una filtración de aire, puedes mejorar su aislamiento sin sustituir la ventana.
Existen dos soluciones sencillas:
- Láminas aislantes térmicas: algunos modelos se colocan en la parte interior del marco, creando una cámara de aire que ayuda a reducir las pérdidas de calor. No deben confundirse con las láminas de protección solar.
- Cortinas térmicas: gracias a su tejido o revestimiento aislante, ayudan a reducir la pérdida de calor, especialmente cuando permanecen cerradas durante la noche.
Ambas opciones pueden mejorar el confort, aunque su eficacia es limitada y no sustituyen las prestaciones de un buen doble acristalamiento.
Aislar el cajón de persiana.
Si el cajón de la persiana está mal aislado, puedes mejorarlo sin necesidad de sustituirlo.
Para hacerlo:
- Abre la tapa de registro y comprueba por dónde entra el aire y cuánto espacio queda disponible.
- Coloca paneles aislantes finos en las superficies interiores del cajón, siempre que no interfieran con el movimiento de la persiana.
- Sella las juntas y pequeños huecos por los que se filtre el aire, utilizando materiales adecuados para cada superficie.
También puedes emplear espuma de poliuretano específica para rellenar determinados huecos fijos, siempre que sean accesibles y puedas controlar su expansión.
Importante. Nunca rellenes indiscriminadamente el cajón con espuma ni cubras el eje, las lamas o los mecanismos de la persiana. Además, debes conservar el acceso para futuras reparaciones.
Cómo aislar una ventana corredera del frío.
Las ventanas correderas tienen algunas particularidades que conviene conocer antes de intentar mejorar su aislamiento. Especialmente si son antiguas y notas corrientes de aire incluso cuando están cerradas.
Por qué una corredera deja pasar más aire que una abatible.
Las ventanas correderas tradicionales suelen ser menos herméticas que las abatibles. Esto se debe a que sus hojas se deslizan sobre raíles, mientras que las abatibles presionan contra el marco al cerrarse.
Los puntos más propensos a las filtraciones son los carriles, los laterales y la zona central donde se encuentran ambas hojas.
Burletes para ventanas correderas, cómo cambiarlos.
Los más habituales son los burletes de cepillo o felpa, cuyas fibras permiten reducir las filtraciones sin impedir que la ventana se deslice.
Para sustituirlos:
- Retira el burlete deteriorado, siempre que sea accesible sin desmontar la ventana.
- Busca un recambio compatible, comprobando las medidas y el sistema de fijación.
- Limpia la zona y coloca el nuevo burlete, encajándolo en su ranura o fijándolo según las instrucciones del fabricante.
- Comprueba que las hojas se deslizan y cierran correctamente.
Evita colocar burletes demasiado gruesos o de espuma en las zonas de deslizamiento, ya que podrían dificultar la apertura.
Cuando aislar ya no compensa y toca cambiar la ventana.
No todos los problemas de aislamiento se solucionan con burletes, selladores o pequeños ajustes. En algunos casos, sustituir la ventana es la opción más recomendable.
¿Cuándo conviene planteárselo?
- El marco está deformado o muy deteriorado y no puede repararse correctamente.
- La ventana sigue sin cerrar bien incluso después de ajustar o reparar los herrajes.
- Las filtraciones de aire persisten después de reparar las juntas y comprobar que la instalación es correcta.
- Tiene cristal simple y un marco poco aislante, y las mejoras realizadas no consiguen un confort térmico adecuado.
- El coste de las reparaciones es elevado y se aproxima al de instalar una ventana nueva con mejores prestaciones.
Antes de tomar una decisión, conviene solicitar una valoración profesional. En ocasiones, basta con sustituir el acristalamiento o determinados componentes, sin necesidad de cambiar toda la ventana.
Y en caso de que el frío no sea un problema exclusivo de las ventanas, también puedes consultar nuestra guía sobre cómo aislar una casa ya construida.
Dudas frecuentes al aislar ventanas.
Antes de terminar, resolvemos algunas de las dudas más habituales sobre cómo aislar las ventanas del frío y qué soluciones conviene utilizar en cada caso.
¿Qué es mejor, burlete o silicona?
Depende de dónde esté el problema. Los burletes se utilizan para evitar filtraciones de aire entre la hoja y el marco de la ventana, mientras que el uso de la silicona sirve para sellar juntas fijas, como la unión entre el marco y la pared.
¿Aislar las ventanas puede causar condensación?
Sí, si al mejorar la estanqueidad se reduce la ventilación y se acumula humedad en el interior. Para evitarlo, es importante mantener una ventilación adecuada y no bloquear las entradas de aire previstas.
¿Funcionan de verdad las láminas aislantes?
Sí, aunque su eficacia depende del tipo de lámina. Las que crean una cámara de aire entre la lámina y el cristal pueden reducir las pérdidas de calor, pero su rendimiento es inferior al de un buen doble acristalamiento.
¿Se pueden aislar las ventanas de un piso de alquiler?
Sí. Puedes recurrir a soluciones reversibles, como burletes adhesivos compatibles o cortinas térmicas. Para realizar modificaciones permanentes, como sustituir cristales o intervenir en el marco, consulta previamente con el propietario.
Conclusión.
Aislar las ventanas del frío no siempre requiere grandes obras ni inversiones.
A veces, un pequeño arreglo puede marcar la diferencia en el confort de tu vivienda.
Eso sí, recuerda que la clave está en identificar el problema antes de comprar los materiales. Un burlete no soluciona una junta mal sellada, igual que una silicona no mejora el aislamiento de un cristal simple.
En Santiago Criado encontrarás productos de sellado y otros materiales que pueden ayudarte a mejorar el aislamiento de tus ventanas. Puedes visitarnos en nuestro almacén de Salamanca o consultar nuestra tienda online.
Porque ahorrar en calefacción también empieza por evitar que el calor se escape.
¡Hasta el próximo artículo! 😉








