Hidrofugante para piedra natural. Cuál necesitas según tu piedra y cuándo aplicarlo.
Elegir bien un hidrofugante para piedra natural es lo que diferencia una fachada o un suelo que aguantan años, de otros que en dos inviernos están llenos de manchas y verdín.
Y es que solemos acordarnos de proteger la piedra cuando ya tenemos el problema encima.
Este es un error muy común, y además caro. Porque cuando la mancha ya ha penetrado, no hablamos de proteger, sino de recuperar.
Por eso, en este artículo vamos a ver qué hidrofugante necesita cada tipo de piedra, y mucha información valiosa que podrá prevenir cualquier tipo de daño en tus suelos o paredes de piedra.
Qué hace un hidrofugante y por qué hace falta antes de lo que parece.
Un hidrofugante es un producto que penetra en el poro de la piedra y lo recubre por dentro, de forma que el agua resbala en lugar de entrar.
No es una capa que se pone encima. La superficie mantiene su textura y su color, y el material sigue transpirando.
Y lo de la transpiración es más importante de lo que parece, sobre todo en exterior.
Una piedra que no transpira acaba con la humedad atrapada dentro, y ahí es donde aparecen las eflorescencias y los desconchones.
De ahí que un buen hidrofugante no se vea. Si al terminar notas brillo o una película sobre la superficie, o el producto no era el correcto, o se ha aplicado de más.
Y ten en cuenta esto: un hidrofugante previene. No rescata.
Cuánta agua absorbe tu piedra.
El dato que decide qué producto necesitas es la absorción de agua, y aparece en la ficha técnica de la piedra.
Se expresa como porcentaje sobre el peso de la pieza seca y lo regula la UNE-EN 13755. Cuanto más alto, más entra dentro. Agua, y con ella sales y suciedad.
Con absorción baja, el agua apenas penetra. El problema no es el agua, sino la grasa, que sí entra donde el agua no llega. Eso pide antimanchas.
Con absorción media o alta, entra todo. Eso pide hidrófugo, y en exterior sin discusión.
Ahora bien, casi nadie tiene a mano la ficha técnica de su solado. A veces ni sabe qué piedra tiene.
Para esos casos hay una comprobación de campo que orienta, aunque no sustituya al ensayo.
Sobre la pieza limpia y seca, deja caer unas gotas de agua. Si a los cinco minutos siguen formando gota y el color no ha cambiado, la absorción es baja. Si la zona se oscurece, hay absorción. Y si se oscurece en menos de un minuto, es alta.
Ese oscurecimiento se va solo al evaporarse el agua.
Con el aceite no.
Lo que pasa cuando no se protege.
Una piedra porosa sin tratar no se estropea de golpe. Va perdiendo terreno por cuatro frentes a la vez.
Manchas que ya no salen.
El aceite, el vino o el óxido no se quedan en la superficie, penetran. A partir de ahí ya no hablamos de limpiar, sino de extraer.
Verdín, moho y algas.
Aparecen donde queda humedad retenida y da poco el sol. Muros, fachadas orientadas al norte y suelos de jardín son el caso de manual.
Eflorescencias.
El agua que entra disuelve las sales del propio material o del mortero, las arrastra hasta la superficie y allí cristalizan. Es ese velo blanquecino que limpias y vuelve a salir.
Hielo y deshielo.
El más destructivo. El agua alojada en el poro se congela, aumenta de volumen y rompe la piedra desde dentro. En zonas de heladas fuertes basta con unos cuantos inviernos para ver saltar las aristas.
Y aquí está el cálculo que conviene hacer. Impermeabilizar piedra porosa a tiempo lleva una tarde y cuesta lo que cuesta un envase.
Recuperarla cuando el daño ya está dentro no tiene ese precio ni ese plazo.
Hidrofugante, antimanchas, impermeabilizante y sellador no son lo mismo.
Cuando vas a comprar algo para proteger tu suelo de piedra, resulta que en la misma estantería te encuentras cuatro palabras distintas. A veces cinco, porque ahí anda también el protector.
Y es que el vocabulario de este tema está bastante revuelto. El mismo producto aparece como hidrófugo en una ficha y como impermeabilizante en la de al lado, mientras que dos envases que prometen lo mismo hacen cosas diferentes.
Para ordenarlos sirve mirar dos cosas.
Qué repele. Agua, grasa, o las dos.
Si deja capa. Es decir, si el producto se queda dentro del poro o forma una película por encima de la superficie.
Esa segunda pregunta es la que más disgustos evita, porque de ella depende que la piedra siga transpirando y que el acabado cambie o no.
Por eso, vamos a sacarte de dudas ya.
Hidrofugante e hidrófugo.
Son el mismo producto. Hidrófugo es el término técnico e hidrofugante el comercial, y los fabricantes los usan indistintamente.
Penetra en el poro, repele el agua y no forma película. La piedra conserva su aspecto y sigue transpirando.
Frente al agua funciona. Frente a la grasa no, porque el aceite entra por donde el agua ya no pasa.
Es la opción de exterior y la única razonable en piedra muy porosa.
Antimanchas y oleorepelente.
Aquí pasa lo mismo. Oleorepelente es cómo funciona y antimanchas cómo se vende (en la mayor parte de los casos).
Repele las grasas y los aceites, que son las manchas que de verdad arruinan una piedra, porque no se evaporan ni se van con agua.
La mayoría de estos productos son hidro-oleorepelentes, es decir, frenan el agua y la grasa a la vez. Esa es la etiqueta que interesa buscar en la ficha.
Es lo que necesita una encimera, una cocina o cualquier suelo interior con tránsito.
Impermeabilizantes, selladores y barnices.
Estos tres van juntos porque comparten lo que les diferencia a los anteriores. Todos dejan capa.
Un impermeabilizante corta el paso del agua.
Es lo que se usa en una terraza o una cubierta para que no cale al piso de abajo, y ahí hace un trabajo que ningún hidrófugo puede hacer. Pero es otra obra y otro producto, así que cuando alguien busca un impermeabilizante para piedra natural, lo que suele necesitar es un hidrófugo.
Un sellador para piedra natural, un barniz o una resina forman una película visible. Dan brillo, saturan el color y tapan el poro.
Ahí está el problema. Una piedra sellada deja de transpirar, así que la humedad que sube desde abajo no encuentra salida. La capa termina levantándose, y para rehacerla hay que decapar primero.
Existe una excepción conocida, que es la protección antigrafiti de fachadas y mobiliario urbano. Y aun ahí, sobre soporte poroso se recurre al tratamiento sacrificial de ceras, que deja respirar la piedra y se renueva en cada limpieza.
Qué hidrofugante necesita cada tipo de piedra.
Los hidrofugantes para piedra no son todos iguales, y quien decide cuál te toca es tu piedra.
Van ordenadas de menos a más absorbente, que es el orden en el que cambia el producto.
Pero ojo, un nombre comercial no garantiza el comportamiento. Dos calizas de canteras distintas pueden dar absorciones muy diferentes, y con los mármoles pasa igual.
Por ello, vamos a ver cuáles son grandes productos para hidrofugar tu piedra según el tipo.
Granito y cuarcita.
Tanto el granito como la cuarcita cuentan con absorciones que en la mayoría de variedades no llegan al 0,5%. El agua apenas entra.
Ahora bien, la grasa sí penetra, y en una encimera de granito el cerco de aceite aparece igual.
Por eso, quien busca un hidrofugante para granito necesita en realidad otra cosa. Aquí toca antimanchas oleorepelente, no hidrófugo.
El que mejor responde a este caso es el MP90 Eco Xtrem.
Se trata de un hidro-oleorepelente en base acuosa y efecto natural que no crea película ni altera el aspecto de la piedra.
Eso sí, no protege frente a ataques ácidos. Un limón o un desincrustante pueden dejar marca aunque la piedra esté tratada.
Y atención al acabado. El mismo granito pulido y flameado no se comportan igual. El flameado y el apomazado abren el poro, así que en pavimento exterior con esos acabados sí conviene sumar hidrófugo.
Mármol.
Absorbe más de lo que su aspecto pulido da a entender, pero su problema principal es otro. El mármol es carbonato cálcico, así que los ácidos lo atacan.
Un limón, un vinagre o un limpiador ácido dejan una marca mate en la superficie. Eso no es una mancha, es piedra corroída, y ningún protector lo evita.
Pasa como con el granito. Quien pide un hidrofugante para mármol, o pregunta en la tienda por encimeras hidrófugas, lo que necesita es un oleorepelente, porque lo que de verdad mancha el mármol es la grasa.
Ahí vale el mismo MP90 Eco Xtreme del apartado anterior, que protege sin cambiar el aspecto del pulido.
Así que en una encimera de mármol hay que contar con las dos cosas. Protector para las manchas y cuidado con lo ácido.
Travertino.
Es una caliza, así que comparte con el mármol la debilidad frente a los ácidos. Pero tiene una particularidad propia, y son sus poros abiertos.
Se vende masillado, con los huecos rellenos, o sin masillar. Y esa diferencia decide el trabajo.
Masillado se trata como cualquier piedra de absorción media. Sin masillar hay que resolver antes si se rellenan los poros, porque de lo contrario funcionan como depósitos de agua y suciedad, y eso no lo arregla ningún protector.
Aquí podría haber dos opciones.
Si quieres dejar el tono como está, sirve el MP90 Eco Xtreme del apartado anterior.
Si prefieres realzarlo, el Filastone Plus.
Es antimanchas e hidrofugante a la vez y reaviva el color sin dejar brillo.
Eso sí, una piedra tratada con reavivante ya no vuelve a su tono original. Prueba antes en una pieza suelta.
Caliza y arenisca.
Son las más absorbentes del grupo y las que peor lo pasan en exterior. Cuando alguien busca cómo impermeabilizar una fachada, por ejemplo, de piedra de Villamayor o un muro de piedra, casi siempre está hablando de una de estas dos.
Aquí el problema sí es el agua. Con ella entra la suciedad, aparece el verdín, sale el salitre y, si hiela, la piedra se descarna.
Lo que toca es hidrófugo puro.
Un hidrófugo para piedra como el Hydrorep.
Este producto responde bien a este caso, porque frena la absorción sin tocar la tonalidad ni la textura, y de paso corta la salida de salitre y la incrustación de moho, musgo y verdín.
Sobre piedra porosa se da en dos manos, y la superficie queda transitable a las 8 horas. Para impermeabilizar piedra caliza, que suele ser la más sedienta de las dos, no te saltes la segunda mano.
Eso sí, el Hydrorep frena el agua, pero no el aceite. Si el pavimento va a recibir grasa, se remata con una mano de FOB Xtreme pasadas esas 8 horas.
Pizarra.
Absorción media y una particularidad que la diferencia del resto.
Es la piedra en la que más se nota el tratamiento, porque su color gana muchísimo al humedecerse.
Por eso aquí la decisión es sobre todo estética, y hay tres salidas.
Si quieres dejarla tal cual, hidrófugo puro. El Hydrorep del apartado anterior cubre la pizarra igual que la caliza.
Si lo que buscas es un sellador para piedra pizarra que saque el veteado sin que brille, entonces el Filastone Plus. Reaviva el tono respetando la textura y sin crear película.
Y si buscas el efecto mojado con brillo, el producto es Filawet.
Está pensado para acabados rústicos. Tiene una ventaja poco conocida, y es que el efecto se gradúa según las manos que apliques.
Barro cocido, terracota y rústicos.
Aquí estamos en el extremo de la tabla. El barro cocido es el material más absorbente de cuantos pasan por un almacén.
Para el tratamiento hay dos caminos, igual que en pizarra.
Si quieres mantener el tono terroso tal cual, el hidrofugante para suelos de barro que mejor funciona es el W68.
Es un protector de efecto natural en base acuosa formulado para materiales muy absorbentes. No crea película y, algo que importa mucho en exterior, no altera la resistencia del barro a las heladas.
Si buscas el efecto mojado, el Filawet Eco, concentrado y pensado para porosidad alta. Ahí entra también el ladrillo cara vista.
Y un apunte para interior. El W68 sirve además como base para aplicar después una cera de acabado, según quieras el suelo mate, satinado o con brillo.
Gres porcelánico, hormigón y baldosa hidráulica.
Sabemos que estos tres no son piedra natural, pero llegan aquí la mayoría de las dudas, así que conviene mencionarlos.
Con el porcelánico esmaltado la respuesta honesta es que no necesita nada. Su absorción está por debajo del 0,5% y el esmalte es una capa vitrificada. No hay poro por donde entrar.
Distinto es el porcelánico técnico pulido. El pulido abre microporo en la superficie, y ahí sí entra la suciedad. Para ese caso vale el MP90 Eco Xtreme.
Y aunque la baldosa no lo necesite, ojo con la junta. El cemento de rejuntado es poroso aunque la pieza no lo sea, y es justo por donde se ensucia un suelo de porcelánico.
En hormigón, cemento pulido y hormigón impreso el producto es el Concrete Shield.
Además de proteger consolida la superficie y frena el despolvoreo, algo que se agradece en garajes y naves. Eso sí, es reavivante, así que oscurece el tono.
La baldosa hidráulica es harina de otro costal. Absorbe muchísimo y el tratamiento no es opcional.
Efecto natural o efecto mojado. La decisión que no tiene marcha atrás.
Has visto que en casi todas las piedras aparecen dos o tres variables. Y si has llegado buscando un hidrofugante efecto mojado, queremos que veas la escala entera antes de decidir.
Sin tocar el tono. La piedra queda igual que estaba. Es lo que hacen el Hydrorep y el MP90 Eco Xtreme.
Reavivando sin brillo. Saca el color y el veteado respetando la textura. Es el Filastone Plus.
Efecto mojado con brillo. La piedra queda como recién llovida. Es el Filawet, y su intensidad se gradúa según las manos que apliques.
De arriba abajo, cada escalón cambia más el aspecto. Y a partir del segundo ya no hay vuelta atrás, porque una piedra reavivada no recupera su tono original sin decapar.
Por eso la regla es la misma siempre. Prueba antes en una pieza suelta o en una esquina que no se vea, deja que seque del todo y decide entonces.
Antes o después de rejuntar.
Si estás en medio de una obra, este apartado te ahorrará más un disgusto.
Lo normal es proteger cuando el suelo ya está terminado, limpio y seco. Pero hay materiales en los que el protector va antes del rejuntado.
El barro cocido, el ladrillo cara vista y la piedra rústica absorben el cemento de la junta mientras se aplica. Queda un velo gris sobre la pieza que después no se va con nada, y en materiales caros eso es un problema serio.
Aplicar el protector antes crea una barrera que impide esa absorción. La junta se limpia sola con la esponja y la limpieza final de obra deja de ser una pelea.
El Hydrorep lo recoge en su propia ficha técnica, y hay productos específicos para esta fase, como el Filaprw 200.
Preguntas frecuentes.
Y aquí, algunas dudas habituales.
Cuál es el mejor hidrofugante para piedra.
Depende de la tuya y del acabado que busques. Para exterior y piedra porosa, un hidrófugo puro como el Hydrorep. Para encimeras y manchas de grasa, un hidro-oleorepelente como el MP90 Eco Xtreme.
Cómo se aplicas estos productos.
Sobre superficie limpia y seca, con brocha, vellón o pulverizador, de forma uniforme y sin dejar charcos. En materiales muy absorbentes se dan dos manos. El producto que no llegue a absorberse se retira con un paño antes de que seque.
Cuánto rinde un litro.
Entre 5 y 30 m², y la diferencia la marca la absorción. Un barro cocido se bebe un litro cada 5 o 10 m². Un granito pulido puede estirarlo hasta 30.
Cada cuánto hay que repetirlo.
En interior aguanta años. En exterior, con lluvia, sol y heladas encima, conviene revisarlo cada año. La prueba de la gota te dice si sigue haciendo su trabajo.
Se puede aplicar sobre piedra ya manchada.
No. El protector dejaría la mancha sellada dentro. Primero hay que extraerla con un quitamanchas como el Filaps87 y dejar secar el material del todo.
Cómo saber cómo va a quedar antes de aplicarlo.
Probando en una pieza suelta o en una esquina que no se vea. Déjalo secar por completo, porque el color en mojado no es el color final.
Se puede aplicar con el suelo recién colocado. Depende del producto. Los de base acuosa admiten humedad residual en el material, así que acortan bastante la espera. Los de base disolvente necesitan el soporte seco.
Conclusión.
Si has llegado hasta aquí, verás que todo se reduce a dos preguntas. Cuánto absorbe tu piedra y qué aspecto quieres que tenga después.
Con esas dos respuestas, elegir producto es mucho más sencillo.
Y si todavía dudas, haz la prueba de la gota antes de comprar nada. Cinco minutos y un vaso de agua te ahorran devolver un envase sin abrir.
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Esperamos que te haya resultado útil toda la información. 🙂




